Valencians, ja estem en falles! Un grito unánime recorría ayer toda Valencia. Es un grito bañado en un sentimiento eterno, un amor que recorre todo el cuerpo, llenando cada milímetro hasta llegar al corazón que bombea pólvora, fuego y mucha pasión. Una locura que no hay que tratar de entender, porque solo se entiende cuando la vives con toda su intensidad. Ser fallero/a es algo tan grande que es más fácil comprobarlo que tratar de explicarlo con palabras.

Es el día de la Cridà ese momento que marca el calendario como el de desatar la locura. Desde ayer, y hasta que el 19 de marzo por la noche las llamas devoren el trabajo de todo el año, se desata el torrente de pasión por la fiesta. Una fuerza que te atrapa, la vida hecha fiesta. La vida, sencillamente la vida, eso son las fallas para 100.000 personas en esta ciudad que lucen sus polares, parkas, camisertas, pañuelos, blusones, todos bordados con el escudo de cada una de las comisiones de Valencia. En el lado del corazón, donde queda grabado para siempre.

Y en la Cridà se invita también a los vecinos a particpar de una fiesta que abre sus puertas al mundo entero. Quien entra corre el reisgo de enamorarse, pero qué sería de la exiastencia sin arriesgarse a sentir ese pálpito que te hace caminar con una amplia sonrisa y los ojos vidriosos, inyectados de la ilusión del niño que empieza a descubrir los colores.

Como cada año, nuestra comisión celebra este día como toca, todos juntos, festejando la alegría de pertenecer no solo a la fiesta más grande del mundo, sino también a la comisión que hace del lema Passió Fallera algo mucho más grande. Casal abarrotado, como si de un concierto de un artista internacional se tratase, solo que nuestro artista no tiene forma física, es una idea, una fiesta que llena el aire y te lleva en volandas a través de los intensos días.

Nuestras Falleras Mayores, Paula y Claudia, nos invitaron a unas suculentas paellas, para coger fuerzas y preparar el viaje hacia las puertas de la ciudad. Acompañados por nuestra Charanga de Anna, los que aportaban la música, las armonías que dibujan el pentagrama de una historia valenciana bañada también de este arte.

Y así nos encaminos a las Torres de Serranos, las que han resistido tantos años y las que han protegido durante siglos esta ciudad que amamos. Nuestro estandarte en alto anunciando que allí estábamos un años más, celebrando con nuestros amigos de otras comisiones la inexplicable dicha de formar parte de algo más grande que cualquiera, más grande que todo. Y escuchando como Marina y Sara, máximas representantes de nuestra fiesta, nos daban a todos la bienvenida al mayor espectáculo del mundo: las Fallas.

Y al volver al casal, no hay nada como reponer fuerzas con unos buñuelos y chocolate. Porque así somos los valencianos y así somos en Quart Extramurs, capaces de pegarnos la mayor de las palizas, de ocupar cada uno de los minutos del día, y luego reponer fuerzas para seguir. Nadie se rinde, nadie se para, la ciudad de Valencia y, por supuesto, Quart Extramurs ya están en fallas. Secaos las lágrimas de emoción de ayer, que queda mucho por hacer. Recordad: VALENCIANS, JA ESTEM EN FALLES!

 

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